Vienen tiempos duros

Si ya el mero hecho de que se emplea violencia física contra un periodista por el motivo que sea es grave, resulta incomprensible que los demás medios sigan con la cobertura como si no hubiera pasado nada, realizando preguntas a la candidata sin dar aparentemente importancia a que le ha pasado a su compañero. Esto recuerda a los peores momentos de Europa y especialmente de Alemania; los periodistas no pueden aceptar.

Hans-Günter Kellner, expresidente de la Asociación de Corresponsales en España, citado aquí

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Eso es una patria

En todos los lugares y situaciones hay cosas que aprender. Ningún lugar es aburrido si me dan una mesa, buen café y unos libros. Eso es una patria. Y, como judío, tener siempre la maleta preparada y si hay que partir, partir. Y no quejarse.

George Steiner, entrevista en El País

 

El cinismo

El cinismo es necesario y no sólo para hacer televisión. Quien lo niega es un hipócrita. Ése es el gran defecto del que hay que preocuparse hoy: la hipocresía y no el cinismo. Odio la hipocresía, el buenismo, esas cosas vomitivas.

 

Paolo Vasile, entrevista en EnPapel

Lo que demuestran los cementerios

“Me parece a mí que delante de una tumba todos pensamos más o menos lo mismo, y que eso mismo, elocuencia aparte, apenas se distingue de las meditaciones de Hamlet ante la calavera de Yorick. No hay mucho que pensar ni que decir que no sea una variante de «mil veces llevóme a sus espaldas». Un cementerio, por lo general, sirve para recordarnos lo estrechas y triviales que pueden ser nuestras ideas al respecto. Sí, claro, podemos intentar hablar con los muertos, si creemos que ello va a ayudarnos; podemos empezar, como yo hice aquel día, diciendo «Bueno, mamá»… Pero es difícil no saber —si es que pasamos de la primera frase— que lo mismo nos daría entrar en conversación con la columna de vértebras que cuelga en la consulta del osteópata. Podemos prometerles cosas, podemos ponerlos al corriente de los últimos acaecimientos, pedirles comprensión, solicitar su perdón o su cariño; o podemos planteárnoslo de otro modo —el activo—, poniéndonos a arrancar malas hierbas, limpiar la gravilla, pasar el dedo por las letras talladas en la losa; podemos incluso agacharnos y situar Ias manos directamente encima de sus restos, tocando la tierra, su tierra; podemos cerrar los ojos y recordar cómo eran cuando estaban entre nosotros. Pero ningún resultado se deriva de tales reminiscencias, salvo el de hacer que los sintamos aún más lejos, más fuera de nuestro alcance de lo que estaban diez minutos antes, mientras íbamos acercándonos en el coche. Si no hay en el cementerio nadie que nos vea, puede que lleguemos a hacer cosas bastante disparatadas, en nuestro empeño por conseguir que los muertos no parezcan tan muertos. Pero, incluso si lo conseguimos, si nos esforzamos lo suficiente como para sentir su presencia, alguna vez tendremos que marcharnos de allí, sin ellos. Lo que demuestran los cementerios, al menos a las personas como yo, no es que los muertos estén presentes, sino que ya se han ido. Ellos se han ido y nosotros, por el momento, aquí estamos. Esto es fundamental y, por inaceptable que resulte, muy fácil de entender”.

Fragmento de Patrimonio (Philip Roth, 1991)

El nuevo mandamiento

El nuevo y único mandamiento decía: Todos los animales son iguales, pero algunos animales son más iguales que otros.

George Orwell (Rebelión en la granja, 1951)

Ahora resulta que ella esconde las tetas

“Cuando en la tele han tenido sexo y la mujer se levanta, se tapa los pechos con la manta. Es algo que no aguanto. Acaban de estar machihembrados y ahora resulta que ella esconde las tetas. No ante él, sino ante mí. ¿Cómo voy a creerme el juego al que están jugando si siempre me recuerdan que estoy mirando? Y cuando el hombre se levanta, de repente ya sólo lo presentan por detrás. Es muy mosqueante. La televisión ha perdido así a esta espectadora. En eso de enseñar las tetas la única excepción son las actrices desconocidas. Si una actriz está en cueros por arriba puedes estar seguro de que se trata de una del montón. Las estrellas nunca muestran nada. A tal punto de degradación ha llegado el arte escénico.”

Chalotte Roche (Zonas Húmedas, 2008)